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EL SUEÑO DE ISA

POR ALBERTO SANCHIS COSTA

Sin duda en un mundo que parece sin esperanza, donde todo lo que nos rodea son malas noticias, el poder escribir acerca de las ilusiones y los sueños de las personas resulta del todo gratificante. Pero además cuando lo haces sobre una persona muy cercana a ti, que lleva trabajando y ayudándote precisamente a cumplir los tuyos propios, este sentimiento se multiplica, tranformándose más bien en una expresión publica de agradecimiento infinito hacia esa persona

Esa es la sensación que actualmente nos rodea cuando nos decidimos a presentar la historia de Isa Jiménez, diseñadora valenciana que a pesar de no haber llegado a la treintena cuenta con un amplísimo curriculum como diseñadora. Pero Isa es mucho más que una diseñadora, es una fuente inagotable de creatividad, capaz de ponerse al servicio de cualquier causa que la requiera. Se la conoce por su sonrisa, bondad y amabilidad, capaz de con una palabra hacerte de lo imposible algo sencillo y de las fantasías realidades

¿Cuál fue el primer sueño por el que peleaste?

Definir eso... es complicado. A los 8 pensé que mi sueño era pintar, a los 13 escribir, a los 17 la fotografía, a los 19 el diseño en la mayoría de sus facetas, a los 24 la ilustración,etc. Tuve la gran suerte de experimentarlos todos y cada uno, de la forma más intensa que pude y aprender mucho. Aún sigo haciéndolo! Sin embargo, fue recientemente cuando caí en que mi verdadero sueño es nada menos que algo tan abstracto como expresar pensamientos y emociones al mundo, de la forma más bella, coherente y a veces útil que sé. Me siento cómoda en casi cualquier rama o especialidad creativa que he probado, pero si he de escoger... podríamos decir que mi sueño fue, es y será siempre, dedicar mi vida al diseño y todo lo que ello comporta.

¿Qué objetivo te hace perder el sueño actualmente?

Un objetivo no me hace perder el sueño, me hace dormir como un bebé. Cuando tienes un objetivo claro, la mitad del camino ya está hecho y ya solo queda seguirlo. Me preocupan el contexto y la incertidumbre social a la que nos enfrentamos. Me preocupa el estancamiento. Pero nunca podría preocuparme un objetivo propio ya definido. Más bien, es algo que hace que me levante cada mañana con ilusión.

¿Alguna vez tu sueño se ha convertido en una pesadilla?

Naturalmente. Cuando decides perseguir realmente un sueño, te enfrentas casi cada día a pequeñas pérdidas, toma de decisiones constante y a sopesar prioridades. Se podría decir que es mucho más difícil dejarte llevar cuando desde niña, ya sabes, que la única persona que puede llevar las riendas de tu vida eres tú: de forma constante, con esfuerzo y poco descanso.

Y dejando a un lado lo anterior, pienso que los sueños son como el amor: 1)Nacen desde el corazón. 2)Cuando comienzan a tomar forma, además de felicidad, provocan momentos de dolor y frustración. En definitiva, lo que más ames es también lo que más daño puede provocarte. Pero tengo muy claro que hay que ser valiente en esta vida y siempre prefiero todo aquello que me haga sentir.

¿Has sentido alguna vez que tocabas tu sueño con la punta de los dedos o que éste se hacía realidad?

Hay un momento que marcó un antes y un después para mí. Todo lo anterior, desde que nací, lo concibo como una preparación para lo que vino después de aquel momento. No he sentido nunca antes tantas emociones juntas en tan breve lapso temporal: equiparables y también opuestas. Nunca podría haberme imaginado nada tan grande como aquella sensación. Recuerdo haber desfallecido durante unos minutos cuando pasó todo, recuerdo una felicidad extrema y la sensación de saber que realmente merecía la pena. Y también recuerdo una fecha clara: la última noche de septiembre del 2011, y primera velada en pasarela.

¿Prefieres soñar o estar despierta?

Soñar con un ojo abierto diría yo. Tener sentido común, ser consciente de lo real... y sin embargo, volar cometas a buena altura todos los días. Es una especie de equilibrio que yo compararía con un árbol: no hay ramas superiores sin raíces que aguanten el todo.

Digamos que lo que prefiero es ser consciente del camino que lleva a mi objetivo: meditarlo, saborearlo, sufrirlo y también respirarlo.

¿Qué has sacrificado por luchar por tu sueño?

Todo tipo de cosas. Las más importantes... horas con amigos a los que, por circunstancias, la vida ha llevado a otra parte.

Y por contra, ¿qué te ha aportado personalmente?

Satisfacción, pasión, chispa, aprender continuamente, conocer a grandes personas, etc. Y oxígeno también. Siento que no puedo respirar sin este sueño o sin todas las armas que me van acercando poco a poco a él.

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